Informe final proyecto PANIS – Pobreza nutricional y de salud en Barcelona
El interés por el estudio de la calidad de la dieta y la seguridad alimentaria en los países de altos ingresos ha aumentado en la última década. Sin embargo, aún no se han implementado programas de monitoreo de la situación alimentaria y nutricional de la población de manera constante y comprehensiva.
El presente informe reporta el trabajo realizado en el marco del proyecto PANIS – Pobreza nutricional y sanitaria en Barcelona, cuyo objetivo general era identificar barrios, hogares y grupos sociales vulnerables en términos de pobreza económica, alimentaria y de salud en Barcelona, para diseñar programas de incidencia en alimentación saludable y sostenible adecuados y adaptados a la realidad socioeconómica de cada barrio.
Para conseguir este objetivo, el proyecto ha utilizado los datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF) para determinar el consumo de alimentos de hogares con diversos niveles de ingresos y composición del hogar. Seguidamente, se ha adaptado el Índice de Estilo de Vida Mediterráneo (índice MEDLIFE) a los datos disponibles en la EPF, y se ha evaluado la adherencia a la dieta mediterránea de los hogares según ingresos y composición del hogar como referencia de una alimentación saludable. El índice MEDLIFE adaptado está compuesto por 20 componentes que evalúan el consumo de fruta, verduras, carnes rojas, cereales, entre otros tipos de alimentos, y los compara con recomendaciones de consumo saludable.
A partir de la evaluación de la adherencia según tipos de hogar, se ha podido establecer la probabilidad con la que un tipo de hogar de un determinado nivel de renta y presencia de personas menores de 16 años se adhiere a las recomendaciones de los componentes de la dieta mediterránea. Así, junto con los datos socioeconómicos de la renta media de las secciones censales de Barcelona, se ha podido asignar una probabilidad de adherencia al componente de dieta saludable al hogar medio de las secciones censales. Con esta información, se ha creado un mapa de Barcelona que muestra la probabilidad de adherencia a una dieta saludable según la sección censal y la presencia de personas menores de 16 años en los hogares.
Posteriormente, se realizó un análisis multivariable para determinar los factores que influyen en dicha adherencia. Los resultados del análisis multivariable muestran que la presencia de personas menores de 16 años y el género de la persona sustentadora del hogar son factores clave que determinan la calidad de la dieta en los hogares. El ingreso familiar también se identificó como un factor importante que afecta la adherencia a una dieta saludable, al igual que el tamaño del hogar, el lugar de nacimiento y la edad de la persona sustentadora principal del hogar.
Seguidamente se elaboró una cartografía de Barcelona mostrando la probabilidad de adherencia a la dieta mediterránea para los distintos componentes del índice MEDLIFE adaptado, según ingresos del hogar y la presencia o no de personas menores de 16 años. Además, se realizó un análisis espacial de tipo descriptivo/exploratorio cuyo objetivo consiste en identificar y clasificar territorialmente las secciones censales mediante la combinación de dos dimensiones:
- El patrón de distribución espacial de variables contextuales detectado a través del indicador Local I de Moran (LISA univariante).
- Los niveles de adherencia a los distintos componentes del índice MEDLIFE adaptado.
Esta integración permite construir tipologías territoriales que reflejan simultáneamente el contexto sociodemográfico y el comportamiento alimentario, facilitando la localización de zonas que podrían requerir atención prioritaria en el diseño de políticas públicas para la mejora de la salud y la alimentación-
De forma paralela, se implementó una campaña de alimentación saludable y sostenible en los barrios Barò de Viver y Bon Pastor. La campaña ha sido codiseñada con actores locales y ha incluido la formación de referentes comunitarios en alimentación saludable y sostenible, la implementación de una campaña de difusión de recomendaciones a través de diversos canales, el establecimiento de un servicio de asesoría en un punto de compra, el desarrollo de actividades por parte de entidades locales para la promoción de una alimentación saludable y sostenible, así como para mejorar la oferta local de estos alimentos. Se ha realizado una primera iteración de la campaña, en la que se han extraído lecciones aprendidas que se han implementado en una segunda iteración que ha estado informada por los resultados del proceso y la sistematización de la metodología en un protocolo para el trabajo en red con enfoque comunitario.
Entre los principales hallazgos de PANIS destacan:
- La adherencia a la dieta mediterránea, medida a través del índice MEDLIFE adaptado, se sitúa en 8,12 sobre 20, siendo más baja en los hogares con bajos ingresos y personas menores de edad (7,65).
- Los hogares con mujeres como sustentadoras principales muestran una mejor adherencia que aquellos encabezados por hombres, pero este efecto se revierte cuando hay personas menores de edad a cargo, reflejando una sobrecarga de responsabilidades que afecta la calidad de la dieta.
- El entorno socioeconómico y alimentario de los barrios también condiciona fuertemente los hábitos alimentarios. Más de 140.000 personas viven en secciones censales con alta vulnerabilidad alimentaria en Barcelona.
Ante estos datos, el informe propone una batería de recomendaciones políticas dirigidas a las administraciones locales, con especial atención al Ayuntamiento de Barcelona. Estas incluyen:
- Integrar la política alimentaria en estrategias económicas y sociales: aumentar el salario mínimo, regular el alquiler y fortalecer la vivienda pública para reducir la carga financiera de los hogares en situación de vulnerabilidad.
- Universalizar y reforzar los comedores escolares, incluyendo etapas postobligatorias, con menús saludables, monitoreo nutricional y horarios adaptados a las familias.
- Adoptar un enfoque de género en las políticas de conciliación y alimentación, promoviendo la corresponsabilidad y reduciendo la carga invisible que recae sobre las mujeres.
- Mejorar los entornos alimentarios en barrios con situaciones de vulnerabilidad, impulsando mercados de proximidad, huertos urbanos y regulación del exceso de oferta de comida ultraprocesada.
- Implementar campañas de educación alimentaria comunitaria con talleres prácticos, asesoramiento local y fortalecimiento de redes de apoyo.
- Establecer un sistema local de monitoreo nutricional por barrio, con datos desagregados por género y edad, para orientar mejor las intervenciones.
Estas recomendaciones buscan fortalecer la seguridad alimentaria en Barcelona mediante un enfoque integral que reconoce la influencia de factores estructurales, sociales y territoriales en la adherencia a dietas saludables.
Para garantizar el derecho a alimentos suficientes, seguros y nutritivos, que satisfagan las necesidades dietéticas y preferencias culturales, es fundamental implementar políticas coordinadas que aborden las desigualdades socioeconómicas, de género y territoriales, al tiempo que se fomentan procesos comunitarios de participación, formación y empoderamiento. Solo así se podrá promover una mejora sostenible y equitativa en las condiciones alimentarias de toda la población, poniendo especial atención en los grupos más vulnerables y fortaleciendo el tejido social local.